El
más famoso autor de cuentos de la literatura europea
moderna, novelista, dramaturgo y poeta.
Nació en Odense (Dinamarca) y vivió una infancia
de pobreza y abandono, criado en el taller de zapatero del padre.
A los 14 años se fugó a Copenhague.
Aunque desde 1822 publicó poesía y obras de teatro,
su primer éxito fue Un paseo desde el canal de Holmen
a la punta Este de la isla de Amager en los años 1828.
Su primera novela, El improvisador, o Vida en Italia (1835),
fue bien recibida por la crítica. Viajó por Europa,
Asia y África y escribió muchas obras de teatro,
novelas y libros de viaje.
Entre sus más famosos cuentos se encuentran El patito
feo, El traje nuevo del emperador, La reina de las nieves, Las
zapatillas rojas, El soldadito de plomo, El ruiseñor,
El sastrecillo valiente y La sirenita. Han sido traducidos
a más de 80 idiomas y adaptados a obras de teatro, ballets,
películas, dibujos animados, juegos en CD y obras de
escultura y pintura.
En
lo más profundo del mar había un castillo. En el vivía
un rey que tenía seis hijas, todas ellas sirenas de gran belleza.
La más hermosa de todas era la menor; su piel era tan suave y
delicada como un pétalo de rosa, sus ojos eran azules como el
mar. Como todas las sirenas, no tenía piernas; su cuerpo terminaba
en una gran cola de pez. Poseía la más hermosa voz que
jamás se oyó.
Todos los días las sirenas jugaban en las grandes habitaciones
del palacio. Cuando las ventanas estaban abiertas, los peces entraban
y salían libremente. Eran tan mansos que nadaban hasta donde
estaban ellas, comían de sus propias manos, se dejaban acariciar
y hacer cosquillas.
Nada les gustaba más a las sirenas que escuchar las historias
que les contaba su abuela sobre el mundo que existía más
allá del mar. Pedían que les hablara sobre árboles,
pájaros, ciudades y personas que usaban piernas para caminar.
-Cuando cada una de ustedes cumpla 15 años -decía la abuela-,
podrá nadar hasta la superficie del mar y, recostada sobre alguna
roca, ver los barcos que pasen.
Por fin llegó el día en que la sirenita cumplió
sus 15 años, saludó a todos y nadó con ligereza
ascendiendo hasta la superficie.
Cuando asomó la cabeza sobre el agua, el sol estaba _poniéndose,
las nubes se veían de color rosa, el mar estaba calmo y comenzaba
a brillar el lucero.
Se quedó deslumbrada mirando las aves que pasaban y las estrellas
que van apareciendo.
Gozó con la brisa que rozaba su rostro y acariciaba su pelo.
A lo lejos, vio una nave. Nadando se acercó a ella, se sentó
sobre una oca y observó atenta a los marineros que iban y venían
alzando las velas. -¡Qué fuertes y varoniles son!- pensaba
la sirenita. Se sentía feliz. Pero más se emocionó
aún cuando apareció en cubierta un elegante y joven príncipe.
Se había hecho muy tarde ya, pero no podía apartar sus
ojos del barco ni del hermoso príncipe.
De repente el cielo se cubrió de nubes, el viento sopló
cada vez más fuerte, los truenos estallaron en estruendo y el
mar provocó inmensas olas que sacudieron violentamente el barco
hasta hacerlo hundir.