En la esquina había un circo y en el circo había un payaso que se llamaba Snif y alrededor del payaso había muchos chicos que aplaudían Plaf, plaf, plaf!, plif, plif, plif!..., porque Snif hacía payasadas muy graciosas.

Pero un día, en el circo de la esquina, pasó una cosa muy rara y loca: Snif perdió la memoria y naturalmente se olvidó de todas sus payasadas!
Se dio cuenta aquel domingo, cuando sentado frente al espejo de su camarín, no se pudo acordar de nada de lo que acostumbraba a decir cuando salía a la pista, ni tampoco de cómo tenía que maquillarse la cara para aparecer frente al público.

- Cómo era lo que decía...? Buenas muchas... No, no era eso...! Buenas muchas... Tardes gracias... No, tampoco era así...! Cómo era...?
Como Snif demoraba en aparecer, los chicos se impacientaron y empezaron a llamarlo con insistencia, Snif, Snif, Snif!, como si todos estuvieran resfriados, hasta que al fin el payaso decidió aparecer así nomás, sin acordarse de nada.

- Bieeeeennnn...! -gritaron todos apenas vieron asomar a las puntas de sus zapatos por un costado de la carpa y en seguida aplaudieron Plaf, plaf, plaf, plif, plif, plif! Esperando las reverencias divertidas y saludos con que el payaso acostumbraba a contestarles.

Pero esta vez, Snif los miró como si no los conociera y se quedó quieto en medio de la pista mientras pensaba:

- Cómo era que se hacía...? No me puedo acordar...!
Pero por más que penso y repensó, todo fue inútil. No pudo acordarse de ninguna payasada!

Entonces apareció el director del circo y tratando de ayudarlo le pidió a la banda que tocara su musiquita, pero también eso fue en vano!
Apenas sonaron los primeros compases, Snif, en lugar de bailar, se sentó en la arena y siguió pensando:

- Pero cómo diablos eran mis payasadas...?
Al ver esto los chicos se miraban sorprendidos. Uno dijo:
- Estará enojado...?
- No...-dijo otro-. Los payasos nunca se enojan. A lo mejor esta enfermo...

Entonces Juanito pegó un salto y dijo:

- Mi papá es médico y sabe curar payasos! Voy a buscarlo...-y salió corriendo.
- En un patatuz estuvo de regreso con el papá médico, que revisó a Snif haciéndole cosquillas en la barriga y dándole golpecitos en la espalda. Luego le pidió que sacara la lengua y que dijera "Aaaa", pero allí ocurrió una cosa terrible.

Snif comenzó a hacer pucheros y contestó:

- - No me acuerdo cómo se saca la lengua! Buuuaaa...!
En la platea, los chicos también empezaron a lagrimear, pero por suerte el papá médico los interrumpió preguntándoles:

- Cómo se llama este payaso?
- Snif, doctor...! Se llama Snif! -contestaban todos.
- Snif, Snif... así como si estuviera lloriqueando? -le preguntó el papá de Juanito.
- Sí... Snif, Snif es mi nombre. De eso me acuerdo.

Entonces el médico papá de Juanito lo palmeó en un hombro diciéndole:
- Pero amigo! Dónde se ha visto un payaso con nombre de llanto? Con razón! Ahora me explico por qué se ha olvidado de hacer reír! Los payasos tienen que tener nombre de risa... Creo que ya tengo el remedio.

- Sí? Cuál, doctor?
- Muy sencillo... Cambiarle el nombre!
- Le parece?
- Por supuesto, señor payaso...! -gritaron los chicos aplaudiendo plaf, plaf, plaf!, plif, plif, plif!
La banda volvió a tocar su musiquita y ese domingo, el circo continuó la función, con el payaso Ja Ja Ja, haciendo payasadas.

Marta Gimenéz Pastor

 

 

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