Ricardo Palma
Escritor Peruano
1833-1919

El gran tradicionista nació en Lima, Perú. Estudió en el Convictorio de San Carlos.
Al mismo tiempo alternó en el periodismo. Empleado como contador en el transporte "Rimac", dedicó su tiempo libre a leer a los Clásicos Españoles. Se interesó por la política brindando su adhesión a los Liberales. Fue implicado en una conspiración que debió culminar con el secuestro del Presidente Castilla (1860); el complot fue descubierto y Palma salió desterrado a Chile. A su regreso fue nombrado Cónsul del Perú (1865), luego funcionario del Ministerio de Guerra, Senador por Loreto (1868). La política no le dejó gratos recuerdos y decidió abandonarla en 1875.
Desarrollo activa labor periodística. Asumió la Dirección de la Biblioteca Nacional (1883) .
Ninguna Obra Literaria ha contribuido tanto al conocimiento del Perú en el exterior como "Las Tradiciones Peruanas".
También publicó:
Anales de la Inquisición de Lima (1863)
Armonía (1877)
Neologismos y Americanismos (1896)
Cachivaches (1900), entre otras obras.
Después de su muerte se publicaron:
Epistolario (1949)
Cartas Inéditas (1964)
Tradiciones en Salsa Verde (1973).

Hace muchos años vivía en Lima, Perú, Fray Martín de Porres, que desde niño fue siempre obediente, respetuoso y muy bondadoso.
Un día aparecieron en el convento donde vivía Fray Martín, una gran familia de ratones que molestaban constantemente a los buenos frailes que allí vivían. Cansados los frailes con la invasión de ratones inventaron diversas trampas para cazarlos, lo que rara vez lograban. Fray Martín puso también una ratonera, y un ratonzuelo atrevido, atraído por el olorcillo del queso se dejo atrapar en ella.

Fray Martín lo libertó y colocándolo en la palma de su mano le dijo:
- Váyase, ratoncito, y diga a sus compañeros que no molesten a nadie: que se vayan a vivir a la huerta, que yo los cuidaré y les llevaré alimentos con cariño.

En el convento vivan además, un perrito negro, llamado Colita, y un gato blanco, llamado Michín. Ambos eran buenos amigos, pues Fray Martín les había enseñado a ser buenos compañeros.
Estaban una tarde comiendo tranquilamente cuando Colita gruñó y Michín maulló. Era un ratón que había asomado el hocico fuera de su agujero.

Cuando Fray Martín lo vio llamó al perro y al gato y les dijo:
-Todos deben ser amigos y buenos compañeros, compartan su comida y vivan en santa paz.
Y desde ese día en el convento reinó la alegría, la paz y el amor entre todos los animales, gracias al bondadoso fray Martín.

FIN

Cuento peruano. Adaptación de Ricardo Palma

 

 

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