El
1º de mayo de 1889 quedó instituido el
Día Internacional del Trabajador en la calle
Prele de París, durante el Congreso de la Asociación
Internacional de Sindicatos Europeos. Esta fecha fue
instituida como jornada de lucha por la Segunda Internacional
en julio de 1889 para perpetuar la memoria de los
trabajadores que fueron detenidos y ajusticiados por
manifestarse en Chicago por la jornada laboral de
ocho horas.
Esta reivindicación fue emprendida por obreros
norteamericanos e inmediatamente adoptada y promovida
por la Asociación Internacional de los Trabajadores,
que la convertiría en demanda común
de la clase obrera de todo el mundo. El Congreso de
París de la Segunda Internacional acordó
celebrar el Día del Trabajador el 1º de
mayo de cada año, con mitines obreros y manifestaciones
reivindicativas en todo el mundo.
Desde 1890, los partidos políticos y los sindicatos
integrados en la Internacional dirigieron, en casi
todos los países industrializados, manifestaciones
de trabajadores en petición de la jornada de
ocho horas y como muestra de la fraternidad del proletariado
internacional. Este origen reivindicativo y de lucha
obrera está asociado al 1º de mayo, cuya
celebración ha pasado por diversos avatares
según el país y su régimen político.
En la actualidad en casi todos los países democráticos
es día festivo y los sindicatos convocan manifestaciones
a la vez que realizan fiestas de hermandad. En 1954,
la Iglesia católica, bajo el mandato de Pío
XII, apoyó tácitamente esta jornada
proletaria al declarar ese día como festividad
de san José obrero. Durante el siglo XX, los
progresos laborales se fueron acrecentando con leyes
para los trabajadores, para otorgarles derechos de
respeto, retribución y amparo social.
En Argentina, entre las leyes sociales, se pueden
citar la ley 4661 de descanso dominical; la Ley 9688,
que establece la obligación de indemnizar los
accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales
aunque no medie culpa patronal; la Ley 11.544, que
limita la jornada laboral a 8 horas y la "Ley
de despido", que trata del preaviso y de las
indemnizaciones correspondientes. El 1º de mayo,
en nuestro país, es feriado nacional por la
Ley 21329 de Feriados Nacionales y Días no
Laborables.
Antecedentes
El
IV Congreso de la American Federation of Labor, celebrado
en noviembre de 1884, en Chicago, propuso que a partir
del 1º de mayo de 1886 se obligaría a
los patronos a respetar la jornada de 8 horas, y si
no, se iría a la huelga. En 1886, el Presidente
de los Estados Unidos Andrew Johnson promulgó
la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas
de trabajo diarias. Esta Ley no se cumplió,
por lo que las organizaciones laborales y sindicales
de Estados Unidos empezaron a luchar por su cumplimiento:
llegada la fecha, los patronos se negaron, por supuesto;
pero los obreros, organizados, paralizaron el país
productivo, con más de cinco mil huelgas.
El episodio más famoso de esta lucha fue el
incidente de mayo de 1886 en la Haymarket Square de
Chicago, durante una manifestación contra la
brutal represión de una reciente huelga, una
bomba provocó la muerte de varios policías.
Aunque nunca se pudo descubrir quién fue el
responsable de este atentado, cuatro líderes
anarquistas fueron acusados del mismo, juzgados sumariamente
y ejecutados.
Más recursos |