| Nació
en Buenos Aires el 25 de junio de 1821, cuando
la patria vivía sus primeros años de
independencia. Pasó su niñez en Carmen
de Patagones, recibiendo las primeras lecciones escolares
de su padre, Ambrosio Mitre.
Toda la familia se trasladó a Montevideo en
1825, y Bartolomé fue admitido en la Escuela
de Comercio del Consulado, diez años después.
Por esa época, comenzó a escribir sus
primeras poesías, obras que iniciarían
una vastísima producción literaria.
En 1836, fue enviado a Buenos Aires, recomendado a
la familia Iriarte, para que fuese conducido a la
estancia de los Rosas donde debía consustanciarse
con las tareas rurales. Allí conoció
a Juan Manuel de Rosas,
con quién no establecería una buena
relación. Su afición por la lectura
pudo más que el campo, al fin y al cabo, y
Mitre regresó al hogar paterno. Poco después,
con Rosas en el poder, la familia no pudo ya regresar
a Buenos Aires, dada la oposición que manifestaban
contra el dictador, y se radicó en Montevideo.
Mitre ingresó allí a la Academia Militar
(1836).
Un año después, entró en la Academia
de Periodismo, y comenzó a colaborar con el
Diario de la tarde, que dirigían Bernabé
Torres y Andrés Lamas, con quien entablaría
una gran amistad. En el periódico, Mitre publicó
sus primeras poesías éditas: Décimas,
glosa y epigrama. Desde esas páginas, también,
polemizó con Francisco Acuña de Figueroa,
llamado "el censor del Teatro" y promovió
los ideales de la Asociación de Mayo, a la
cual había adherido previamente. En 1837, publicó
Colección de epitafios entresacados de las
poesías de Astarot, Reflexión sobre
el teatro y los que siguen esa honrosa profesión
y la oda El invierno.
Cerrado el Diario de la tarde por el gobierno oriental,
Lamas fundó un nuevo periódico, llamado
irónicamente Otro diario. En él, Mitre
publicará nuevas poesías (Ecos de mi
lira) y otros artículos periodísticos.
Más tarde, continuará su carrera de
periodista redactando artículos sobre teatro,
literatura, política, costumbres, y poesías
serias, sentimentales o satíricas en El Iniciador
y El Nacional (dirigidos por Lamas), y en El Talismán
(de Gutiérrez y Rivera Indarte), y en El Tirteo
y El Corsario (bajo la dirección de Alberdi).
Además, tradujo Ruy Blas de Víctor Hugo,
y escribió una obra de teatro: Cuatro épocas.
Paralelamente, progresaba en su carrera militar. En
1839, tenía ya el grado de Alferez de Artillería,
y comenzaba a participar en muchas de las tantas batallas
motivadas por las divisiones políticas internas.
Para 1840, es Sargento Mayor, y hacia mitad de la
década del ´40, alcanza el grado de Teniente
Coronel. En 1945, producida la revolución riverista,
sale de Montevideo y renuncia al ejército oriental.
Pasa a Corrientes, y se alista en el ejército
del General Paz, que estaba en franca disolución.
Desanimado, decide dedicarse a su oficio de escritor
y redacta la Biografía de Rivera Indarte (publicada
en El Nacional, en 1845), y la obra La montonera y
la guerra regular. Funda también el Instituto
Histórico y Geográfico del Uruguay (1844)
y es designado miembro de la Academia de Notables.
Esta membresía estaba motivada en su vasta
erudición, traducida en una biblioteca sobre
temas americanistas de más de 40.000 obras
y el conocimiento de varios idiomas, como el portugués,
el francés, el inglés y el italiano,
además de su español natural.
En los años siguientes, Mitre realiza un derrotero
por Brasil, Chile y Bolivia, donde llega invitado
por el presidente Ballivián, para organizar
el Colegio Militar. Durante su estadía en ese
país, traduce La rosa amarilla, de Bernard,
y Colomba, de Mérimeé, escribe la novela
Soledad y colabora con el diario La época.
En 1848, se produce una revolución en Bolivia
y Mitre es desterrado. Viaja a Perú y luego
a Chile, donde actúa en el periodismo como
corredactor de Juan Bautista
Alberdi director de El Comercio de Valparaíso.
En esa ciudad, publica Blanco y Cochrane.
Más tarde, escribe en El Progreso, diario que
había creado Sarmiento,
desde donde pregona la indivisibilidad territorial
de la soberanía americana, defiende el derecho
de pensamiento de los extranjeros (siempre que no
atentasen contra la soberanía de los países
que los acogían) y la democracia en un sentido
integral, y emprende campañas para mejorar
social y económicamente al pueblo.
Limitada su capacidad de expresión en los diarios
chilenos, compra El Comercio y lo dirige. Sin embargo,
la revolución de abril del ´51 provocan
su encarcelamiento y posterior destierro a Perú.
Un año después, es amnistiado y regresa
a Chile, para dirigir el diario El Progreso. Será
por poco tiempo, ya que junto a Sarmiento, Paunero
y Aquino deciden marchar a Uruguay, para luchar contra
el régimen rosista, que estaba en marcada decadencia.
Mitre alcanza a entrar en el país para participar
de la Batalla de Caseros.
En 1852, funda Los debates, donde escribe sobre asuntos
económicos, de gobierno y de actualidad. Al
mismo tiempo, es designado Titular de la Cátedra
de Economía Política y Nociones Generales
de Estadística de la Universidad de Buenos
Aires, cargo que mantendrá sólo unos
meses.
Es designado miembro de la Sala de Representantes,
y se opone al Acuerdo de San Nicolás y a Urquiza.
Por esto, es desterrado a Montevideo. Con la caída
de Urquiza, Mitre regresa
a Buenos Aires para dirigir la Guardia Nacional de
Infantería de la Capital. Por ese tiempo, Buenos
Aires se separa de la Confederación y constituye
su propio gobierno, encabezado por Alsina. Convertido
ya en una figura política de primer nivel,
Mitre es designado Ministro de Gobierno y Relaciones
Exteriores. Poco después, es nombrado Jefe
de Estado Mayor de las fuerzas porteñas, y
es herido durante el sitio a Buenos Aires, en junio
de 1853. Posteriormente, será Inspector General
de Armas y Teniente Coronel de Artillería de
Línea.
No se olvida de su otro oficio, sin embargo, y publica
numerosos artículos, y su obra poética
Rimas, en El Nacional. Además, funda el Instituto
Histórico y Geográfico del Río
de la Plata.
Pero, en estos años de divisiones políticas
y guerras, su actividad fundamental sucede en el campo
de batalla. Así, sucesivamente, será
Jefe del Estado Mayor de Operaciones del Ejército
en Campaña (1854), Jefe de la Campaña
al Desierto, contra los caciques Catriel y Calfucurá
(1855), Ministro de Guerra, Ministro de Gobierno y
Relaciones Exteriores, Ministro de Guerra y Marina,
Coronel Mayor del Ejército, y encargado de
redactar el Código Militar. Luego de ser derrotado
por Urquiza en la Batalla de Cepeda, y del Pacto de
San José de Flores, Mitre es elegido Gobernador
de Buenos Aires, en 1860.
Un año después, se hace cargo interinamente
del Gobierno Nacional. Esta será la antesala
de su elección como presidente, en 1862. Durante
su gobierno, recompuso las finanzas de la administración
pública, dictó el Código de Comercio,
encomendó la redacción de los códigos
Penal, Civil y de Procedimientos, creo la Suprema
Corte de Justicia, la Escribanía General de
Gobierno y el Colegio Nacional de Buenos Aires. En
1865, fue elegido Jefe Supremo de los Ejércitos
de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay),
que combatieron contra el dictador paraguayo Solano
López. Entonces, debió delegar el mando
en Marcos Paz, y estar al frente de las tropas por
tres años. Continuó escribiendo, no
obstante, y desde su campamento, colaboró con
La Nación Argentina, desde donde hizo pública
su idea de mantener la más estricta neutralidad
política respecto de la lucha de partidos que
sucedía en Buenos Aires. Cumplió con
este programa entre 1868 y 1870, cuando retomó
la presidencia. Al cabo de la misma, creó el
diario La Nación, sobre la base de La Nación
Argentina y la imprenta que había pertenecido
a Gutiérrez. El periódico se convertiría
en su "tribuna de doctrina".
En 1871, luego de reponerse de un ataque de fiebre
amarilla, durante la epidemia que azotó a la
Capital, viajó a Brasil en misión diplomática,
para reafirmar el Tratado de la Triple Alianza, en
una coyuntura difícil para las relaciones entre
los países hermanos. Fue designado también
Embajador en Paraguay, y realizó numerosas
conferencias, como la titulada La moral del sufragio
libre.
La revolución de 1874 obliga a su alejamiento
del país. La Nación es clausurada y
se le da de baja en el ejército. Marcha a Uruguay,
pero por poco tiempo, ya que decide regresar para
enfrentar a los revolucionarios. Luego de algunas
victorias, es derrotado por Roca, y confinado a prisión
en Luján. En la celda, Mitre redacta el prólogo
de una de sus principales obras históricas:
La historia de San Martín y de la emancipación
sudamericana.
En 1876, es indultado por Avellaneda. Al año
siguiente participa de la "conciliación
de los partidos", un acta de pacificación
que firmará junto a Alsina y Avellaneda, y
que finalmente tendrá escasos efectos en la
práctica. Para entonces, Mitre es quizás
el político más importante del país,
y es aclamado por el pueblo como el más grande
estadista de la Nación. Su figura es esencial,
por ejemplo, para evitar que la "cuestión
Capital" (el enfrentamiento respecto de cuál
debía ser la capital del país), se transforme
en una guerra.
En 1883, se le concede en homenaje el grado máximo
militar, el de Teniente General. El correo presenta
estampillas con su efigie y el Banco Nación
imprime billetes de 20 centavos que tienen su imagen.
Pero el país está lejos de la pacificación
general, y este hecho lo sume en una profunda tristeza.
Con la Revolución contra Juárez Celman,
en 1890, Mitre se va a Europa, y es agasajado en varias
ciudades, como Génova, París y Roma.
La Real Academia Española lo nombra miembro
correspondiente.
Cuando regresa, en 1891, no hay nadie más que
él en la carrera electoral por la presidencia.
Sólo se discute, y con encono, quién
será su vicepresidente. Molesto con estas disputas,
renuncia a la candidatura, y es elegido Presidente
de la Cámara de Senadores, que integraba en
representación de Buenos Aires. En este cargo,
será reelegido en 1901, aunque no cumplirá
con el mandato, ya que renuncia en 1902, y pone fin
a su actividad política.
Mitre tenía entonces 80 años, y era
un símbolo popular. Si bien prefería
estar recluido en su casa, acompañado por sus
libros y escritos, cada una de sus presentaciones
públicas suponía una muchedumbre de
gentes y políticos. El Congreso le puso su
nombre a la calle de La Piedad, un homenaje que muy
pocos estadistas habían disfrutado en vida.
El 19 de enero de 1906, luego de varios meses de agonía,
que fueron seguidos con recogimiento y dolor por el
pueblo, Bartolomé Mitre falleció en
su casa de Buenos Aires. Sus restos fueron acompañados
por miles de personas hasta la Recoleta, donde hoy
descansan.
Fuentes
consultadas:
http://www.argiropolis.com.ar/ameghino/biografias/mit.htm
http://mcye.gov.ar |