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José Miguel Segura

(1881-1884)

Arrimado a los gonzalistas, buscó la concordia con la oposición civitista. Apoyó la búsqueda de alternativas para el desarrollo productivo provincial ante la inminente llegada del ferrocarril
José Miguel Segura fue un gobernador producto de la política de conciliación de sus antecesores, Joaquín y Elías Villanueva. Este gonzalista preocupado por las alternativas para el progreso de la provincia, también bregó por la concordia con los civitistas, quienes no ahorraron esfuerzos en criticar su gobierno mediante la renaciente prensa de oposición local.

Hijo de multigobernador. José Miguel nació en 1833. Era hijo de Pedro Pascual Segura, gobernador en tiempos de la Federación, quien tuvo difícil relación con Juan Manuel de Rosas por su actitud de concordia con los “salvajes unitarios” mendocinos; luego de la caída del federal, ocupó el cargo tres veces más hasta 1854. Su hijo tuvo una vida pública intensa: fue comandante del Regimiento de Caballería de Guardias Nacionales de Mendoza en 1863, diputado y en 1870 inspector general de Armas. Un año después asumió como juez general de agua; en 1874, fue vicepresidente de la Cámara de Diputados y en 1880, jefe y director del Departamento Topográfico provincial. Este acaudalado hacendado, de escasa preparación, se caracterizaba por su desinterés y patriotismo: llegó a sustentar con sus recursos a su regimiento de caballería. El 15 de febrero de 1881, apoyado por los gonzalistas, llegó a la gobernación desde donde buscó ordenar la cosa pública y la concordia con la oposición liderada por Francisco Civit. Al inaugurar el primer período de sesiones de la Legislatura, el flamante mandatario expresó que fomentaría “la agricultura, facilitar el comercio, los medios de cambio y viabilidad; proteger la educación común, conservar y mejorar la administración de Justicia”. También afianzaría la autonomía de los gobiernos municipales además de “coadyuvar al gobierno nacional (en manos de Julio A. Roca desde 1880), en las grandes obras en que está empeñado”.

Acento en el tema hídrico. En junio de 1881 se designó una comisión para que se encargara de obtener recursos mediante suscripción pública en la ciudad y los departamentos para construir un puente sobre el río Mendoza, en el paso de Luján. Es que el erario no estaba en condiciones de afrontar el gasto. También se canalizó el Zanjón del Estado (actual Cacique Guaymallén) para evitar los perjuicios que causaba el desborde constante de las aguas en los terrenos aledaños. En 1882, ante noticias de que era nociva para el consumo de la población el agua proveniente desde las vertientes del Challao, se invirtió en el estudio de aguas de otras procedencias como alternativa para proveer a la ciudad. El 31 de mayo del ’83 se autorizó a la municipalidad cambiar las cañerías de barro por las de hierro. Ese año hubo gran escasez de agua que trajo graves daños a Cuyo. En respuesta, Segura envió un proyecto de ley exonerando de todo impuesto a la propiedad cuyo titular construyese u explotase uno o más pozos de agua surgente pidiendo autorización para acordar un premio de mil pesos al propietario por cada pozo de agua surgente que explotare.

Acercamiento con la Iglesia. Durante esta gestión fue consagrado obispo auxiliar de Cuyo el presbítero José B. Salvador de la Reta, quien había sido párroco de la Iglesia Matriz de Mendoza; además se fundó la Sociedad Católica para defender la doctrina de la Iglesia. Así, Segura buscó reconciliar al Estado y la religión cuyo alejamiento se produjo con la llegada de los gobiernos liberales. En cuanto a educación, se encargo una memoria sobre el estado de la educación en Mendoza para la Exposición Continental que se realizó en abril de 1882 en Buenos Aires. Al año siguiente se hizo un censo escolar provincial a pedido del Ministerio de Instrucción de la Nación. Además se separó el departamento agronómico del Colegio Nacional, que pasó a ser la Escuela Nacional de Agricultura. Como referencia de la prioridad que le dio a este aspecto, el presupuesto de 1883 para la Superintendencia General de Escuelas fue de $85.124, más que importante si se tiene en cuenta que el Presupuesto provincial era de $166.281,29.

Por fin el ferro-carril. El 22 de mayo del ’82 se autorizó la expropiación de bienes inmuebles necesarios para la apertura o rectificación de calles, plazas y caminos, represas y vías férreas. Dentro de las concesiones destacables aparece el permiso otorgado a la sociedad anónima representada por Luis Keffre para explotar las aguas de Puente del Inca y establecer un balneario por el término de 50 años. Eso daría pie a uno de los complejos turísticos y termales más importantes de Mendoza durante las primeras décadas del siglo XX. La novedad era que el ferrocarril se acercaba. El 18 de setiembre del ’81 el Ejecutivo promulgó una ley exonerando de impuestos por diez años a las nuevas plantaciones de viñas, olivos y nogales en el territorio provincial, atento a lo que preveía sería el aumento de la demanda desde el Litoral cuando se activara el tránsito ferroviario. El 13 de noviembre de 1882 se aprobó el trazado y plano de la nueva Villa de La Paz. El 14 de marzo del año siguiente una manifestación pública festejaría la llegada a esa villa de los terraplenes del Ferrocarril Andino y el 11 de agosto arribaría la primera locomotora. En el terreno de las vías, Keffre también logró el derecho exclusivo para explotar la Compañía Tranways de pasajeros y carga, que desde la estación del ferrocarril (aún en construcción) comunicaría la Ciudad, Godoy Cruz (entonces San Vicente) y Luján.

La hora de Ortega. Durante el turno de Segura siguió su marcha la Campaña al Desierto. En 1882, el coronel Rufino Ortega, al frente de la primera brigada de la división del Río Negro, conquistó una zona de 1.200 leguas. A su vez, en enero de 1883, el general Villegas, jefe de las fuerzas nacionales, comunicó al gobierno local haber apresado a 1.600 indios, persiguiendo a los fugitivos hasta el sur del lago Nahuel Huapi hasta no dejar uno vivo. Los triunfos de Ortega contra el indio sirvieron para ubicarlo como el remplazante de Segura. Apoyado por Civit, cuando José Miguel completó su gobierno, el 15 de febrero de 1884, Ortega pasó a ocupar el sillón de San Martín. Se abría un nuevo capítulo en la historia política local donde las pujas entre civitistas y gonzalistas darían paso a las que enfrentarían a orteguistas y beneguistas.

 

Fuente: Diario UNO - Mendoza. Domingo 23 de noviembre de 2003

 

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