| Nació
en Tucumán el 29 de agosto de 1810, hijo de
un comerciante español y una patricia tucumana,
doña Josefa Aráoz y Valderrama. Se lo
considerada como el "Padre de la Constitución
Nacional Argentina".
Su primer contacto con la lucha por la emancipación
de nuestro país será a través
de Belgrano, quien frecuentaba
el hogar de los Alberdi. Juan Bautista reconocerá
en el gran militar un padrino, y dedicará numerosas
páginas a defender ante la historia la figura
del Creador de la Bandera. Estudió inicialmente
en el Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires,
aunque no terminó los cursos, que abandonó
en 1824. No tardaría mucho en decidirse por
los estudios del derecho, y hacia 1840 recibió
su diploma de Abogado en Montevideo.
A pesar de estos estudios, Alberdi puede ser considerado
un autodidacta. Rechazó con vehemencia la mediocridad
de la Academia de Derecho de Buenos Aires, cuyos cargos
docentes estaban ocupados por españoles de
dudosa calidad académica. Entonces, decidió
que haría los estudios por propia cuenta, sin
tutores ni maestros.
En 1940 partió hacia Europa, donde residiría
por poco tiempo. Volvió a América en
1843 y se asentó en Valparaíso (Chile)
donde ejerció la abogacía con éxito
profesional, ganando un alto prestigio entre la sociedad
local. Para esa época publicaría su
primera obra importante: Fragmento preliminar al estudio
del Derecho, tesis doctoral publicada en Buenos Aires
en 1837 y que puede considerarse como la primera del
corriente historicismo de la literatura jurídica
argentina, superada de la doctrina clásica
que concebía al sistema de leyes como inmutable.
El historicismo, por contrario, consideraba al sistema
jurídico como un elemento dinámico y
continuamente progresivo de la vida social. En Chile,
además, publica una memoria llamada Sobre la
conveniencia y objetos de un Congreso General Americano.
En esta obra propugna, la unión americana,
a través de diversas herramientas administrativas
y jurídicas, por ejemplo, la unión aduanera.
En este período escribió obras tales
como: Ejecuciones y quiebras en Chile y La Magistratura
y sus atribuciones. Por esos años, Alberdi
hizo las veces de periodista escribiendo numerosos
artículos costumbristas con el seudónimo
de "Figarillo".
Luego de una breve estadía en la Argentina,
comenzó en 1838 un exilio voluntario en Montevideo,
con motivo de su decisión de no jurar adhesión
al régimen federal. Será en Uruguay
donde comience la redacción de una obra sobre
derecho público, materia prácticamente
ausente en el país y fundamental, según
Alberdi, para la constitución de las normas
rectoras de la sociedad nacional. Para eso, estudiará
la historia, el derecho, la política y la economía
de Estados Unidos e Inglaterra, con atención
especial a la evolución de las instituciones
jurídicas a lo largo de la historia. En 1852
publica las Bases y puntos de partida para la organización
política de la República Argentina,
el tratado más importante de derecho público
americano y que sería elogiado entusiastamente
por los más distinguidos publicistas de todo
el mundo. Las Bases, notoriamente influidas por el
derecho constitucional norteamericano, serán
el esqueleto de la Constitución Nacional Argentina,
nacida en 1853 y cuyos hacedores leyeron y releyeron
la obra de Alberdi. Tanto que la segunda edición
de las Bases, de setiembre de 1852, serán ampliadas
con un proyecto de Constitución Nacional, que
los constituyentes de Santa Fe usarán como
modelo un año más tarde.
En manos del General Urquiza, las Bases se distribuyeron
rápidamente por todo el país. De modo
manifiesto, interpretaron el anhelo generalizado de
organización nacional del pueblo argentino
y sirvieron para que la Confederación estableciera
una estructura institucional que cohesionara a las
provincias. Excepto Buenos Aires, que adheriría
al nuevo sistema jurídico recién en
1860, las Bases fueron aclamadas por intelectuales,
políticos y juristas de todo el país.
Poco tiempo después, Alberdi publicó
Elementos de derecho público provincial para
la República Argentina, que sería el
complemento de las Bases y que marcarían el
establecimiento definitivo del derecho público
nacional.
Encomendado por Urquiza, Alberdi viajó a Europa
en misión diplomática. Su cometido era
evitar que las naciones europeas reconocieran a Buenos
Aires como nación independiente. La tarea fue
cumplida con éxito por Alberdi, pero cuando
Mitre llegó al poder, decretó la caducidad
de todos los mandatos diplomáticos en Europa.
Regresó al país en 1878, cuando Tucumán
lo eligió diputado nacional. Para entonces,
habían pasado 14 años de su labor diplomática,
y los tiempos políticos habían cambiado.
Tanto, que el mismísimo Sarmiento envió
a su secretario personal a recibir al ilustre publicista
al puerto, para darle la bienvenida. En el Congreso,
al día siguiente, Alberdi y Sarmiento
se estrecharon en un abrazo.
El odio de Mitre aún no había mermado,
sin embargo, y en 1880, cuando el presidente Roca
solicitó al Congreso la edición de las
obras de Alberdi, desde "La Nación"
Mitre comenzó nuevamente la guerra. Los mitristas
negaron también a Roca el acuerdo para nombrar
a Alberdi representante diplomático en París.
Estos hechos lo empujaron a abandonar nuevamente la
Patria. Marchó a París, con el cargo
de Comisario de Inmigración otorgado por el
gobierno, pero sin fuerzas, ni recursos.
Falleció en un suburbio parisino el 19 de junio
de 1884. |