| Nació
en Montevideo el 27 de enero de 1851. Llegó
a Buenos Aires cuando sólo contaba dos años
de edad, ya que su familia regresó a la patria
poco después de la batalla de Caseros. Hizo
sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de
Buenos Aires, cuyo recuerdo le inspiró más
tarde la redacción de su más famoso
libro, Juvenilia, siguió la carrera de derecho
en la Facultad de la misma ciudad y se recibió
de abogado en 1872.
La política y el periodismo le atrajeron desde
su juventud y fue así como colaboró
en La Tribuna, periódico de los Varela, que
sostenía al partido autonomista de Alsina,
y en El Nacional, entre cuyos redactores se hallaban
Sarmiento y Vélez Sársfield.
Fue diputado nacional en 1875 y mis tarde senador
por la Capital. Desempeñó los cargos
de: Director General de Correos y Telégrafos
en 1880, e Intendente Municipal de la Ciudad de Buenos
Aires en 1892, ministro de Relaciones Exteriores y
luego del Interior bajo la presidencia de Luis Sáenz
Peña, y primer decano de la Facultad de Filosofía
y Letras en 1900. Alternando con estas funciones sedentarias,
fue sucesivamente embajador en Colombia y Venezuela
en 1881 en AustriaI-Hungria en 1883, en Alemania en
1881, en España en 1886 y en Francia en 1901,
satisfaciendo así su temperamento diplomático
y su afición por los viajes. Falleció
en Buenos Aires el 5 de setiembre de 1905.
Miguel
Cané perteneció a esa famosa generación
del 80, considerada como talentosa y despreocupada,
afortunada y frívola, ardientemente Argentina
y cosmopolita.
Sus amigos, Carlos Pellegrini, Aristóbulo del
Valle, Roque Sáenz Peña, Lucio V.López,
Eduardo Wilde, Bartolomé Mitre y Vedia, le
estimaron como maestro debido a su gusto refinado
y a su gran influencia social, y así también
le apreció el gran mundo porteño por
sus obras sencillas, de tono familiar, y sus amenas
conversaciones llenas de frescura y de gracia.
Estas indudables y atrayentes cualidades no perjudicaron,
por su aparente superficialidad, a Miguel Cané
en su papel de miembro de la clase gobernante de entonces,
sea como legislador o como representante diplomático.
Perteneció a la época de Roca, y luchó
desde la prensa y el parlamento por la legislación
laica, la educación común y la separación
de la Iglesia y del Estado. Fue autor del proyecto
de la ley No 4.144, llamada "ley de residencia",
que el Congreso Nacional sancionó el 22 de
noviembre de 1902, para autorizar al Poder Ejecutivo
a expulsar a los agitadores extranjeros que fomentaban
conflictos obreros en el país.
Miguel Cané se interesó también
por la enseñanza y fue partidario de un retorno
a la cultura humanista, bregando por el estudio de
los clásicos griegos y romanos. Este último
aspecto de su personalidad complementa su figura de
hombre provisto de gusto artístico, de cultura
y de cierta filosofía mundana que no se basa
en la información copiosa sino en el conocimiento
de la vida. Sus obras fueron escritas como pasatiempos
en los escasos momentos que le dejaron libres la política
y la diplomacia, la tertulia familiar y el club social.
Mucho de su producción se encuentra dispersa
en forma de colaboración periodística
en La Prensa, La Nación y El País, además
de los diarios de combate mencionados anteriormente.
Se destacó también como orador persuasivo
en la polémica parlamentaria y en la disertación
académica. Siendo decano de la Facultad de
Filosofía y Letras, pronunció dos de
sus discursos más famosos: El espíritu
universitario y La enseñanza clásica.
En otros géneros, especialmente en los ensayos,
tenemos de él un libro titulado justamente
Ensayos, publicado en 1877, en el que, pese a sus
veintiséis años de edad, Cané
demuestra ser un crítico y un observador. Relata
en esta obra sus primeros viajes a través de
narraciones que algunos han estimado extravagantes.
Llama sobremanera la atención la consideración
con que trata en esta obra a Sarmiento, a quien proclama
genio de la prensa argentina, siendo como lo era Cané
admirador habitual de las letras inglesas y francesas.
Siguió con la serie de impresiones de viajes
en "A distancia", aparecido en 1882, y con
"En viaje", de 1884, libro en que cada capítulo
fluye la delicadeza de las ideas y la sencillez de
la expresión. Se trata en "En viaje"
de los viajes de Miguel Cané por Colombia y
Venezuela, y ha quedado como pieza de antología
su descripción de la pintoresca navegación
a lo largo del río Magdalena. En "Charlas
literarias", publicado en 1885, figuran estudios
sobre las obras de Shakespeare y de Dickens.
En "Notas e impresiones", aparecida en 1901,
se recopilaron los artículos literarios que
Cané enviaba desde París al diario La
Prensa con el seudónimo de "Travel".
"Prosa ligera", editada en 1903, continúa
la serie de crítica literaria, pero dedicada
ahora a la producción española y argentina.
El arte español, título de uno de sus
capítulos, debía, según se afirma,
servir de base para un estudio más extenso
sobre las pinturas de Velázquez. La obra capital
de Miguel Cané en cuanto a crítica literaria
es el Enrique IV de Shakespeare, publicado en 1900,
con una traducción castellana del texto inglés,
producción interesante por su información
y por las ideas que allí campean.
Pero la celebridad popular de Miguel Cané se
debe especialmente a su libro titulado "Juvenilia",
aparecido en 1882, obra meritoria en un género
que, en realidad, escapa a toda clasificación. |