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Es una conducta agresiva deliberada y prolongada de maltrato, insulto verbal, rechazo social, intimidación psicológica y/o agresión física de uno o varios estudiante/s hacia otro/s, que se convierte/n en blanco de reiterados ataques.

Implica un desequilibrio de poder o fuerza, debido a esto, al acosado le resulta difícil o imposible defenderse.

El acoso escolar se repite una y otra vez en el transcurso del tiempo.

El dolor del hostigado es sostenido, no se limita al momento del ataque.

Es fundamental la presencia de testigos que “aprueben” el maltrato activa o pasivamente.

El mayor aliado del bullying es el silencio. Los chicos realizan estas acciones fuera de la mirada del adulto y nadie se anima a denunciarlas.

CIBERBULLYING: El maltrato viaja en las redes. Se produce cuando hay un uso inapropiado y hostil de las redes sociales para llevar a cabo acciones de hostigamiento. Se multiplican los espectadores y se ensancha el sentimiento de humillación.

HAY MUCHAS FORMAS DE MALTRATO:

FÍSICO: Golpear, patear, empujar, romper pertenencias.

VERBAL: Burlarse, poner apodos, insultar.

SOCIAL: Hacer el vacío, aislar al hostigado, ignorarlo, difundir rumores.
Los tres tipos de intimidación (físico, verbal, social) tienen un componente de maltrato psicológico importante, latente en todos y cada uno de ellos.

• Una broma
• Una pelea aislada en el patio
• Una pelea entre grupos
• No invitar a alguien en Instagram
• Demorarse en contestar las historias de IG
• No pasar la tarea a alguien
• Ir al cine y no invitar a todos/as

Poné atención en los vínculos entre estudiantes. Tu intervención como docente es fundamental para que la escuela sea un entorno seguro.

PREVENCIÓN

Medidas a aplicar antes de que el problema se presente:

a) Observar a los estudiantes dentro del aula y en otros espacios del establecimiento escolar.
b) Intervenir cuando se observen conductas de intimidación y hostigamiento.
c) Abrir canales institucionales de comunicación para promover la expresión y escucha.
d) Escuchar a los padres y compañeros cuando expresen su preocupación acerca de la conducta de un/a estudiante de un grupo hacia su hijo o compañero/a.
e) Generar un tiempo y un espacio en la escuela para pensar el problema. Las acciones a implementar deben ser pensadas, discutidas y planificadas en equipo. La construcción de criterios compartidos, por un lado, potencia la intervención hacia el interior de la escuela y, por otro, se traduce en la transmisión de un mensaje coherente a la comunidad educativa en su conjunto.

Aspectos importantes a tener en cuenta:

– Generar un espacio que les permita expresar su sentir: que se sientan escuchados/as, alojados/as, contenidos/as, cuidados/as.
– Incluir a todos/as estudiantes del aula, dando la posibilidad de hablar entre todos/as de la situación: lo vivido, observado, pensado, permitido, escuchado, sentido, etc. y no suponer que el problema es solo de algunos/as.
– Llamar en forma inmediata a las familias o responsables de los/as estudiantes.
– Diseñar dispositivos de intervención institucional. Se evaluará conjuntamente con las autoridades escolares las estrategias individuales, grupales, áulicas, institucionales, familiares u otras a implementar.
– Trabajar sobre los vínculos como estrategia de prevención del acoso y cualquier otra forma de violencia.
– Reconstruir las normas de convivencia colectivamente, a través de los Acuerdos de Convivencia Escolar.
– Marcar con actos y palabras, que las situaciones de acoso no pueden tener lugar en la escuela.

DETECCIÓN
Para reconocer los signos que identifican la situación de bullying:

Indicadores de que un estudiante pueden estar siendo hostigado (Ningún signo de manera aislada es sinónimo de bullying. Se trata de signos de alerta que nos deben llevar al diálogo y la observación)

• Empieza a faltar a clase en forma continua
• Sale solo de la clase frecuentemente
• Le da vergüenza o se pone muy nervioso al intervenir en clase
• Sus compañeros se ríen de él cuando participa
• Se aísla, prefiere trabajar solo
• Casi siempre llega con el tiempo justo y evita encontrarse con los compañeros
• Sale, frecuentemente, él primero de la clase
• Pide ir al baño en hora de clase habitualmente (no quiere ir en el recreo)
• No quiere ir a las clases de educación física
• No participa de salidas extraescolares
Indicadores de que un estudiante que pueden ser hostigador
• Disfruta riéndose de sus compañeros cuando participan en clase
• Infringe habitualmente las reglas
• Se muestra rebelde, desafiante
• Busca ser el centro de atención (payaso, gracioso del grado)
• Evade responsabilidades
• Se muestra prepotente y poco reflexivo
• Impone su punto de vista y siempre quiere tener razón
• Se muestra dominante en las relaciones con sus iguales
• Se jacta de sus acciones
• Busca la complicidad de los demás y quiere que le festejen sus “gracias”
• No pide disculpas

INTERVENCIÓN
Para solucionar un conflicto ya presente

CRITERIOS DE INTERVENCIÓN

Estudiantes que están sufriendo de hostigamiento:
• Hablar con ellos/as para determinar el grado de agresión
• Hablar con quien/es ejerce/n la agresión, sin confrontar.
No es recomendable hablar con hostigado y hostigador juntos. El bullying no es un conflicto, es un abuso. En un conflicto, ambos tienen que ceder. En un abuso, no.
• Comunicar la situación al equipo técnico de salud mental trabajando en educación, al servicio de orientación, tutor-orientador-coordinador.
• Reunión con las familias (de ambos, no al mismo tiempo). Derivación. Plan de trabajo.
Si confirmamos que en un grupo existe hostigamiento debemos actuar con rapidez y firmeza. Hay diferentes maneras de encarar la situación, diferentes técnicas de trabajo con estudiantes y familias. Pero es importante adoptar MEDIDAS DE URGENCIA con las cuales estén comprometidos los miembros de la comunidad educativa.

Si su hijo/a está siendo hostigado y se anima a contárselo, (o si se entera de alguna otra manera), es importante que mantenga la calma para poder ayudarlo. Es fundamental mantener esa puerta abierta al diálogo y a la contención.

Ningún signo de manera aislada es sinónimo de bullying. Se trata de signos de alerta que nos deben llevar al diálogo y la observación.

Psicológicos:
Cambios de humor, retraimiento; llanto inmotivado; irritabilidad;
Tristeza y/o síntomas de depresión
Aislamiento
Trastornos del sueño (insomnio, pesadillas, deseos de dormir excesivos)
Dolor físico inexplicable
Interpersonales:
Pasar muchas horas en soledad
Abandonar actividades
Presentar pocas relaciones con pares
No quieren ir a cumpleaños, salidas extraescolares o campamentos; no quieren invitar
amigos/as a su casa.

Escolares:
Hablar poco o nada de sus actividades en la escuela o evitar preguntas al respecto
Haber empeorado su rendimiento escolar
Pérdida de tareas y útiles escolares sin poder justificarlas; pérdida de dinero y/o merienda sin explicación.
Faltar a clase

Verbales:
Quejarse reiteradamente de ser objeto de burlas, insultos o agresiones
Comentar que se le pierden los útiles o el dinero

Físicos:
Llegar con la ropa rasgada
Presentar heridas, rasguños, moretones
Cefaleas, dolor de panza (el domingo a la tarde se enferma para faltar al colegio el lunes)

PAUTAS BÁSICAS DE CONTENCIÓN:
QUÉ HACER

• Nunca dude de lo que su hijo o hija le cuenta, no desconfíe ni crea que exagera. Lo más probable es que incluso minimice u oculte algunos hechos para no angustiarlo.

• No le diga “deberías haber hecho…”, eso lo hará sentirse culpable de lo ocurrido y doblemente victimizado.

• No justifique al hostigador. A veces quien hostiga es el mejor alumno, el más simpático, aquél chico del que “nunca me lo hubiera imaginado”. Esos comentarios harán sentir aún más humillado a su hijo o hija y no le contará nada más.

• No se queje por el trabajo que tendrá ahora para ayudarlo. A veces –sin querer- los padres expresan su pesar con comentarios como “lo que se nos viene ahora”… eso lo hace sentir culpable.

Si su hijo o hija se animó a hablar, necesita confiar en que lo va a ayudar sin perder la calma.

El primer paso es hablar con la escuela y plantear el problema sin acusar ni responsabilizar a nadie pero exigiendo un compromiso de cambio. Se sugiere también solicitar una próxima entrevista para reevaluar la situación.

QUÉ NO ES RECOMENDABLE HACER:

• Llamar a la familia del hostigador

• Llamar al hostigador

• Ir “al choque” a la escuela

• Responsabilizar a su hijo/a que se defienda (si pudiera, ya lo hubiera hecho)

• Intentar organizar estrategias similares a las del hostigador

• Difundir lo que le está ocurriendo a su hijo/a en las redes sociales, así la escuela, la sociedad reacciona. Esto genera el efecto contrario: lo/la expone, no se protege su privacidad. Se multiplican los espectadores y se ensancha el sentimiento de humillación.

Si ves una situación de acoso escolar no te calles, intervení. Es un problema serio y con consecuencias graves. Sufre no solamente quien es atacado sino todos los que lo ven y, aunque no parezca, quien agrede también.

Hacerlo mediante el teléfono celular o la computadora se llama cyberbullying y le produce muchísimo dolor a quien lo padece.
Si te están hostigando o si estás viendo que hostigan a un compañero, no te calles. Tu silencio le da más fuerza al hostigador.

Seguramente conocés a alguien en quien podés confiar en casa o en la escuela. Hablá, eso no es ser buchón. Es ayudar y ayudarte.
Nadie tiene la culpa de ser hostigado. Nadie hace ni hizo nada para merecer ser dejado de lado, burlado o maltratado. Si te hacen creer eso, pedí ayuda. Contáselo a alguien.

Acercate al compañero que sufre de bullying, tal vez sólo diciéndole “qué feo lo que te están haciendo, lo lamento”. Así se va a sentir menos solo. Imaginate, por un ratito, cómo se debe sentir…

Proponé que en tu aula haya un buzón, un cuaderno en la que se puedan dejar pedidos de ayuda. No siempre es fácil hablar y estas son otras maneras de hacerlo.

En grupo acuerden quién será la maestra, tutora o coordinadora que recibirá estos pedidos y se comprometerá a ayudarlos/as.