En el marco de las acciones de fortalecimiento del Programa de Apoyo a la Inclusión, se llevó a cabo una jornada de capacitación destinada a equipos directivos y docentes de instituciones educativas de Nivel Primario de Uspallata y Alta Montaña.
En la escuela 1-129 Combate de Potrerillos, de Uspallata, departamento de Las Heras, bajo la dirección de Lorena Tesoro, se desarrolló la “Jornada de Capacitación sobre Inclusión Educativa, Diseño Universal para el Aprendizaje y Proyectos Pedagógicos Individuales”, con el objetivo de fortalecer las prácticas pedagógicas inclusivas, promover el conocimiento y la aplicación de la normativa vigente y generar espacios de reflexión sobre los desafíos que surgen en el acompañamiento de las trayectorias escolares de estudiantes que requieren apoyos específicos.
Participaron en la organización los directivos de escuelas de Educación Especial, Silvia Garay; de la 2-040 Valle de Uspallata y Daniela Tomera; de la 2-720 Sin Nombre. Integraron el equipo de trabajo las docentes del Servicio de Apoyo a la Inclusión de ambas instituciones, Celeste Araujo, Eva Gómez, Muriel Páez y Daiana Aguirre, quienes brindan el servicio de apoyo en los niveles Inicial, Primario y Secundario de las escuelas de la zona. Acompañó la Inspectora técnica de la Sección 50, de Nivel Primario, Gabriela Fernández, cuya gestión posibilitó la participación conjunta de directivos y docentes de las instituciones educativas de Uspallata y Alta Montaña.
Durante la jornada se abordaron los principales lineamientos establecidos en las Resoluciones Provinciales N°3399, 3401 y 3402, que regulan el marco conceptual de la educación inclusiva, las funciones de los distintos actores institucionales y la elaboración de los Proyectos Pedagógicos Individuales (PPI). Uno de los ejes centrales fue el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), entendido como un enfoque pedagógico que propone planificar la enseñanza considerando desde el inicio la diversidad presente en las aulas.
Este modelo busca garantizar la igualdad de oportunidades para aprender mediante propuestas flexibles, accesibles y significativas para todos los estudiantes, eliminando barreras para la participación y el aprendizaje y se profundizó en sus tres principios fundamentales: la provisión de múltiples formas de implicación, múltiples formas de representación de la información y múltiples formas de acción y expresión, permitiendo responder a los diferentes modos de aprender, participar y demostrar conocimientos.
Otro de los temas desarrollados fue el Proyecto Pedagógico Individual (PPI), como herramienta pedagógica contemplada en la Resolución Nº 3402, que organiza los apoyos, estrategias y ajustes necesarios para favorecer la participación, el aprendizaje y la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo. Se destacó la importancia de su construcción colaborativa entre docentes de nivel, docentes de apoyo a la inclusión, equipos directivos, familias y profesionales externos vinculados al proceso educativo del estudiante.
Asimismo, se trabajó sobre la definición y diferenciación de los roles de los distintos actores que intervienen en los procesos de inclusión educativa. Se analizó la función del docente de aula como principal responsable de la enseñanza, la evaluación y la acreditación de los aprendizajes; el rol del docente de apoyo a la inclusión como asesor y acompañante de las trayectorias escolares y la participación de otros profesionales cuando las situaciones particulares lo requieren.
Posteriormente, el análisis y reflexión sobre situaciones concretas surgidas en las instituciones educativas durante el ciclo lectivo, favoreció el intercambio de experiencias, la construcción colectiva de estrategias y el fortalecimiento del trabajo interinstitucional en favor de una educación inclusiva basada en el enfoque de derechos.
Garay y Tomera expresaron que “estas instancias de capacitación y acompañamiento fortalecen el compromiso institucional con la construcción de escuelas cada vez más inclusivas, capaces de reconocer la diversidad como un valor y garantizar el derecho a una educación de calidad para todos los estudiantes”.
Por su parte, Gabriela Fernández puso en valor el compromiso de los equipos directivos, docentes y profesionales. “Desde sus diferentes roles, aportan miradas, experiencias y saberes para seguir construyendo escuelas más accesibles, participativas y respetuosas de la diversidad. El desafío es continuar trabajando juntos, convencidos de que cada estudiante puede aprender cuando generamos las condiciones necesarias para que ello ocurra. La inclusión no es un destino, sino un camino que transitamos colectivamente, con responsabilidad, compromiso y esperanza».
Desde el equipo de docentes del Servicio de Apoyo a la Inclusión, valoraron estos espacios de capacitación que, a través del intercambio, reflexión y la construcción conjunta de acuerdos, permiten fortalecer las prácticas educativas inclusivas. “Consideramos fundamental continuar promoviendo una mirada centrada en la eliminación de las barreras para el aprendizaje y la participación, entendiendo que el desafío de la inclusión no está en el estudiante, sino en la construcción de contextos cada vez más flexibles y respetuosos de la diversidad. Estas instancias nos permiten seguir avanzando hacia una educación más justa, equitativa e inclusiva para todos”.
Lorena Tesoro, en el marco del trabajo realizado con escuelas de Alta Montaña, destacó “reflexionamos sobre el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), como una herramienta fundamental para responder a la diversidad presente en nuestras aulas, garantizando igualdad de oportunidades para todos. Nos invita a construir propuestas más flexibles, inclusivas y significativas, poniendo el foco en la eliminación de barreras y en el fortalecimiento de las trayectorias escolares. Una escuela inclusiva no adapta después, diseña desde el comienzo para que todos puedan aprender y participar, porque la diversidad no es la excepción, es la realidad de nuestras aulas. Enseñar con DUA es transformar esa diversidad en una oportunidad de aprendizaje para todos”, concluyó la directiva.
Mientras que Matías Balmaceda, como docente de grado y maestro de trayectoria comentó que “esta instancia de formación nos dejó aprendizajes valiosos que fortalecen el compromiso con una educación inclusiva, reafirmando la necesidad de continuar desarrollando estrategias que permitan garantizar el derecho a aprender de todos los niños y niñas, favoreciendo su participación plena en la vida escolar”.




Fuente: Prensa DGE



