Seis años de Ni Una Menos: el movimiento que nació para erradicar la violencia extrema contra la mujer

El Programa Provincial de Educación Sexual Integral (ESI), que lleva adelante la Dirección de Orientación y Apoyo a las Trayectorias Escolares (DOAITE), trabaja en la prevención y promueve todas las acciones de difusión y campañas de concientización para erradicar la violencia de género.

Desde 2015, cada 3 de junio, en Mendoza y todo el país, cientos de miles de personas se encuentran en las calles frente a los graves hechos sociales de violencia extrema contra las mujeres. En este sentido, la sociedad ha respondido masivamente poniendo un límite y al visibilizar su repudio e intolerancia a las agresiones, a través de marchas multitudinarias bajo el lema “Ni una menos”.

Las últimas estadísticas revelan que la violencia de género mata a una mujer cada 30 horas. También se ha avanzado en la implementación de políticas públicas en relación con la trata de personas, reconociéndola como otra forma de violencia de género.

En la vida cotidiana de la institución educativa tiene lugar un proceso de construcción de un orden pedagógico que contribuye a definir y conformar sujetos femeninos o masculinos a través de la transmisión de un caudal específico de definiciones y relaciones de género, que pautan modos de comportamiento aceptados o no para cada género. Pero, al mismo tiempo, la escuela puede aportar a la transformación de las bases culturales, al modificar aquellas concepciones y prácticas que se reproducen a través de las matrices simbólicas, y al promover iniciativas orientadas a formar condiciones para la igualdad de derechos y la convivencia saludable entre los géneros.

La escuela es el ámbito de encuentro de los estudiantes con otros varones y con otras mujeres. En el tránsito por la escuela secundaria, las y los jóvenes vivencian sus primeros amores, el inicio de relaciones sexuales y la resignificación de sus vínculos en relación con sus pares, los adultos referentes y su entorno en general.

En ese contexto, los adultos deben poder acompañar estas situaciones y otras para ellos novedosas, como las modalidades de interacción personal que resultan del uso de las redes sociales y de las nuevas tecnologías, las cuales pueden suscitar situaciones riesgosas en cuanto a la intimidad y la posible vulneración de derechos. Se propone, en consecuencia, que la escuela eduque en valores y actitudes de respeto a la intimidad e integridad de las personas, y que promueva asimismo una sexualidad responsable.

Para ello, resulta necesario revisar los modos de vínculo en las aulas, los usos del lenguaje y otros aspectos de la organización de la vida escolar cotidiana, y explorar, desde nivel Inicial hasta Nivel Secundario, los lugares asignados a niños y a niñas, a mujeres y a varones, aquellos lugares que se habilitan en la escuela para el uso del juego de varones, y aquellos que se habilitan al de mujeres y niñas, por ejemplo. Para decir “Ni Una Menos” hay que examinar las prácticas escolares desde la mirada de la ESI tanto en Nivel Inicial, como en los niveles Primario y Secundario.

Así, deviene importante el desarrollo de campañas de sensibilización y prevención en la problemática, y un trabajo sostenido para seguir avanzando en un cambio de modelos educativos y culturales que apunten a construir una sociedad justa y equitativa, que permita la verdadera erradicación de la violencia de género.

Fuente: Prensa DGE