Las escuelas se preparan para organizar actividades para despertar la palabra, generar espacios de encuentros y realizar acciones creativas.
La Dirección General de Escuelas presentó las diferentes actividades para realizar en todas las escuelas en el marco del programa Abril, mes de la lectura en voz alta, una acción donde participan los estudiantes de los diferentes niveles y modalidades.
Esta iniciativa constituye una estrategia pedagógica integral, haciendo eje en dos eventos que forman parte del calendario literario mundial que son el Día Internacional del Libro Infantil y juvenil que se celebra el 2 de abril y el Día Mundial del Libro y Derecho de Autor que se conmemora el 23 de abril.
La directora de Planificación de la Calidad Educativa, Nélida Maluf, dijo que esta propuesta está centrada en transformar el aula como un espacio de escucha activa y participación. “También esta iniciativa intenta transformar no solo el aula sino otros espacios que rodean a la escuela. El material que se presenta fue elaborado por el equipo técnico de alfabetización y todas las direcciones de línea que conforma la DGE”, comentó.
Al material se puede acceder a través del portal educativo en «Abril, mes de la lectura en voz alta». También está disponible la biblioteca de pequeños y grandes lectores.
Maluf explicó que para Inicial se trabajará sobre el despertar de la palabra, para nivel Primario las acciones se basarán en el encuentro, generando espacios de lectura compartida dentro de las escuelas. En Secundaria se pondrá el foco en los estudiantes como mediadores y creadores atravesados por las nuevas tecnologías.
Fortalecimiento de la alfabetización
La lectura en voz alta es una herramienta esencial para el desarrollo de la conciencia fonológica y la fluidez lectora, pilares del programa. Esta acción educativa genera vínculos pedagógicos como fomentar el hábito de escuchar y compartir textos literarios en el aula y en cualquier contexto, refuerza el vínculo entre docentes y alumnos, creando una comunidad de lectores.
También fortalece el desarrollo cognitivo y emocional. Esta práctica permite que el estudiante acceda a textos que aún no puede leer de forma autónoma, ampliando su vocabulario y su capacidad de comprensión auditiva y crítica.
Al dedicar un mes específico, se busca que la lectura no sea una actividad aislada, sino una práctica sistemática, institucionalizada y transversal a todas las áreas del currículo.



Fuente: Prensa DGE



