Alumnos secundarios participaron en un encuentro de integración intercolegial

Estudiantes de 1° año compartieron una jornada de oración, juegos y convivencia, en el marco del mes de Nuestra Señora de la Consolata.

Como cada año, para dar comienzo al mes de Nuestra Señora de la Consolata, estudiantes de 1° año de los colegios S-050 Santa Teresita y S-105 Nuestra Señora de la  Consolata, de Guaymallén, participaron en un encuentro fraterno misionero, propuesta de intercambio intercolegial que promovió la integración, el conocimiento mutuo y el fortalecimiento de los valores que identifican a ambas comunidades educativas.

La jornada se centró en compartir el espíritu misionero que caracteriza a los jóvenes de ambas instituciones y en la construcción de vínculos. A través de distintas dinámicas de presentación y actividades grupales, los estudiantes tuvieron la oportunidad de conocerse, compartir experiencias y descubrir aspectos en común, fortaleciendo lazos de amistad y compañerismo.

Las propuestas recreativas y una merienda compartida, generaron un clima de alegría plena, participación y trabajo en equipo. Los juegos favorecieron la integración y permitieron que los chicos disfrutaran de una experiencia enriquecedora fuera del ámbito habitual de clases.

Esta iniciativa intercolegial reafirmó el compromiso de ambas comunidades educativas con la formación integral de los alumnos, al promover espacios de encuentro que fortalecen la fraternidad, el respeto y el espíritu misionero. Resultó una experiencia que dejó huellas imborrables en cada uno de los presentes y abrió nuevas oportunidades para seguir construyendo puentes entre instituciones que comparten valores, sueños y el deseo de formar jóvenes comprometidos con los demás en la fe y en la misión fraterna.

Marcela Bruna, supervisora de la Sección 1 de Educación Secundaria de Privada, agradeció a cada estudiante, directivos y docentes que se sumaron con el corazón a esta iniciativa intercolegial e hicieron posible el encuentro. “A los estudiantes, por sus sonrisas en las dinámicas, por la escucha atenta al conocer al otro, por las risas compartidas en la merienda y por la energía en cada juego recreativo. Lograron transformar un día en un verdadero espacio de fraternidad, respeto y trabajo en equipo.

Disfrutar con tanta entrega nos demuestra que cuando los alumnos se encuentran con un propósito claro, nacen vínculos verdaderos. Y a los equipos docentes de ambas instituciones, por planificar este espacio con tanto amor, cuidando cada detalle para que fuera una experiencia muy enriquecedora”.

Fuente: Prensa DGE

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