En el marco del proyecto Mes del Lector, los jóvenes entregaron libros a los transeúntes con el fin de promover la lectura y contribuir a una comunidad literaria.
En una significativa experiencia, este jueves, estudiantes de 3º año del Instituto Humberto De Paolis, de Ciudad de Mendoza, bajo la dirección de Marcela Ruarte, llevaron adelante la iniciativa de obsequiar material de lectura a la comunidad, en el puente que une el Parque Cívico con la vereda en dirección al colegio, convirtiendo el espacio público en una pasarela literaria.
Bajo el lema “El libro como un puente que cruza universos”, enmarcado en la celebración del Día Internacional del Libro, desde el Área Lengua, Artes y Comunicación, coordinada por la profesora Silvia Lauriente, los estudiantes prepararon tarjetas alusivas a la fecha que homenajea a William Shakeaspeare; Miguel de Cervantes Saavedra y al Inca Garcilaso de la Vega que, junto con los libros entregados, formaron parte de una donación que los chicos quisieron compartir con transeúntes anónimos como un gesto de cortesía.



La propuesta, que surgió como una actividad escolar, rápidamente adquirió una dimensión más amplia, donde docentes y estudiantes coincidieron en que el puente no era un escenario casual, sino que representaba la posibilidad de conectar mundos y acercar realidades diversas a través de la palabra escrita. Los alumnos organizaron la distribución del material, prepararon mensajes, stickers institucionales y finalmente salieron al encuentro de lectores desprevenidos. La consigna fue clara: no se trataba solo de regalar libros, sino de generar un intercambio, una conversación breve pero significativa con cada persona que se detenía.
Apartados de las pantallas de los celulares y en presencia directa, cada libro ofrecido funcionó como una invitación a cruzar hacia nuevas experiencias y la escena se llenó de gestos espontáneos que reforzaron el sentido colectivo de la actividad.
Lauriente, comentó que “los estudiantes se manifestaron muy compenetrados porque actualmente en las casas los libros no son moneda corriente, y desprenderse del libro también era poner a prueba esto de soltar para beneficiar a otros. Esta actividad resignificó los valores sociales y culturales entre la institución educativa y la comunidad”.
El estudiante Benjamín Rojas detalló que “esta acción de regalar libros muchos no sabían de qué se trataba, y estuvo bueno poder entablar ese puente de comunicación”.
Mientras que Carolina Rojas destacó que “lo más emotivo fue repartir cuentos para niños entre un grupo de maestras, madres y estudiantes en una salida didáctica, quienes los recibían con mucha ternura”.
Santiago Bazán, por su parte, resumiendo la experiencia y muy entusiasta alentó a continuar con la dinámica de esta propuesta.
En relación a la tradición de Sant Jordi, el colegio Humberto De Paolis participa de una suelta de libros confirmando que el aprendizaje se potencia cuando se vincula con acciones concretas con el entorno, donde “el puente se convirtió en un aula abierta” y cada interacción sumó la forma más viva de comunicarse.
Tradición de Sant Jordi
El día del libro coincide con la fiesta de Sant Jordi, que hace honor al fallecimiento -el 23 de abril- de emblemáticos escritores, como William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Garcilaso de la Vega. La casualidad de la fecha provoca que no se regalen únicamente rosas, sino también ejemplares de libros.
El punto de partida se remonta a 1929, cuando el escritor valenciano Vicente Clavel propuso a la Cámara Oficial del Libro y al Gremio de Libreros en Cataluña un día al año con el objetivo de Incentivar la Lectura, que se encontraba en niveles muy bajos debido a la gran cantidad de personas que no sabían leer. De hecho, el día que se eligió fue el 7 de octubre de 1929, pero el éxito fue tan rotundo que se trasladó al 23 de abril, y quedó desde entonces como el Día Internacional del Libro.
Fuente: Prensa DGE



