En el marco de las prácticas profesionalizantes más destacadas, desde 1901 la institución formadora en Enología y en Industrias Frutihortícolas se constituye como el referente con mayor premiación en el sector y Cuna de la Enología Argentina.
En la bodega/escuela PT-021 Don Bosco, ubicada en Rodeo del Medio, departamento de Maipú, bajo la dirección del rector Alfredo Baroni, dependiente de la Dirección de Educación Superior de la DGE, la formación integral de calidad que reciben los estudiantes, responde a que la institución cuenta con la gran fortaleza de disponer del acompañamiento de un equipo de profesionales calificados y de una variedad de espacios apropiados para el desarrollo de las prácticas técnico-académicas, con viñedos, olivares, fábrica de conservas, olivícola, laboratorios, salas de análisis sensorial profesional y bodegas con última tecnología.
Estudiantes y profesores realizan el proceso completo de elaboración del vino, desde la cosecha hasta el estudio de comercialización y marketing, con una distinguida trayectoria por su esfuerzo y calidad profesional que los posiciona al frente en ámbito de reconocimiento latinoamericano.
Entre las distinciones más importantes que recibió la Tecnicatura Superior en Enología e Industria de los Alimentos, se encuentra la Doble Medalla de Oro en el Concurso Vinus, un rosado dulce de variedad Lambrusco Maestri, bautizado como “Red Velvet”; la Medalla de Oro para el vino “El Huevo”, llamado así por ser el primer vino que inauguró un huevo de cemento en la institución educativa, y otra Medalla de Oro para el vino tinto cofermentado de las variedades Lambrusco Maestri y Malbec, bautizado “Escaramujo”. A su vez, en el Concurso Guarda 14, “Yaravi Malbec” se destacó con Medalla de Oro. Y en el XXXVII Concurso Nacional de Vinos Cata de San Juan, “Escaramujo” recibió Medalla de Plata.
Al respecto, Baroni, como directivo de la Tecnicatura Don Bosco, expresó que “es un gran orgullo para la comunidad educativa recibir estos reconocimientos, y aun más, a nivel internacional, lo que evidencia que nuestros estudiantes y egresados son poseedores de una capacidad técnica académica de excelencia, al competir en concursos con otras instituciones educativas formadoras, con profesionales de alto nivel que están insertos en el medio con años de trayectoria y en muchos casos con importantes bodegas comerciales que cuentan con todos los recursos en cuanto a maquinarias e insumos necesarios. Estas experiencias permiten a los estudiantes comprender y poner en valor que su nivel técnico-académico profesional los posiciona como actores clave y estratégicos dentro del ámbito industrial, capacitándolos para innovar, elevar los estándares de calidad y liderar en un mercado exigente y competitivo presente y a futuro”.
Por su parte, la profesora Verónica Betsabe Moreno, encargada de las prácticas de elaboración de los vinos, destacó: “es una merecida valoración al trabajo educativo, al compromiso con la formación técnica y humana que desde la obra priorizamos desde siempre, pero también es premiar el esfuerzo por transmitir conocimientos, pasión y responsabilidad hacia la vitivinicultura. Formar nuevas generaciones de enólogos implica mucho más que enseñar contenidos, significa acompañar a los estudiantes en el desarrollo de una mirada profesional, crítica, sensible y sobre todo ética sobre el vino y todo lo que conlleva el sector vitivinícola, tan importante para nuestra cultura”.
Voces de los protagonistas
Los estudiantes de tercer año Mailén Villegas, Leonel González, Tania González, Lisandro Aporta y Javier Lucero, con un marcado sentido de pertenencia e identidad profesionalizante, compartieron sus experiencias y logros obtenidos: «para nosotros representó un proceso exigente, que implicó pasar de la teoría de los libros a la realidad de la bodega. Fue un desafío de responsabilidad absoluta entender que cada decisión requería nuestra total atención, criterio práctico y certeza. Una oportunidad de demostrar, y demostrarnos a nosotros mismos, que podemos enfrentar los desafíos que propone hoy la industria. Alcanzar estos niveles de premiación nos da una satisfacción enorme, porque valida el trabajo conjunto y el compromiso de todos los que participamos, contribuyendo con el crecimiento personal, laboral y sociocultural”.
En este sentido, la institución como formadora de futuros profesionales, continúa adelante con la convicción de que cada logro deja huellas profundas en la comunidad y genera lazos socioculturales que trascienden las fronteras.







Fuente: Prensa DGE



