Los estudiantes de la institución vivenciaron una experiencia de producción real que fortaleció el desarrollo de competencias técnicas y socio-laborales propias del sector textil, con estándares de calidad.
El CCT-FP 6-065 S/N, de Las Heras, bajo la dirección de Evangelina López, y dependiente de la Supervisión 1, a cargo del inspector Técnico, Juan Carlos Ferreyra, desarrolló una propuesta mediante la modalidad de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), que implicó un desafío real para las estudiantes de los módulos V – Corte y VI – Moldería, del Trayecto Formativo Textil, junto a la docente Graciela Silva, con la producción seriada de pantalones jogging destinados a una academia de baile.



Este enfoque de producción textil permitió adquirir aprendizajes centrados en la resolución de una situación auténtica, que implicó planificación, ejecución, control de calidad y presentación final del producto. Se tuvo en cuenta, como marco conceptual, el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA), lo que garantizó que todas las estudiantes, independientemente de sus ritmos y estilos de aprendizaje, pudieran participar activamente y alcanzar los objetivos, donde se contemplaron:
• Múltiples medios de representación: uso de fichas técnicas, diagramas, guías visuales, videos tutoriales y explicaciones orales
• Múltiples medios de acción y expresión: rotación de roles en estaciones de trabajo, uso de diferentes herramientas y técnicas, adaptación de tareas según habilidades previas
• Múltiples medios de implicación: motivación a través de un cliente real, trabajo colaborativo, responsabilidad compartida y sentido de pertenencia al producto final
La dinámica de trabajo combinó clases teóricas breves que incluyeron conceptos técnicos y prácticas intensivas en taller, donde las estudiantes aplicaron los saberes en cada etapa del proceso. Se promovió la resolución colaborativa de problemas, la comunicación entre pares y la toma de decisiones consensuadas, simulando un entorno productivo real, con la autoevaluación y coevaluación como herramientas para el desarrollo de la autonomía, la reflexión crítica y el reconocimiento de los aportes individuales y grupales.
López expresó que “este proyecto fue un orgullo, por ver el taller transformado en una verdadera línea de producción textil. Sabemos el contexto de nuestras alumnas, las complicaciones con los tiempos, la familia y la dificultad de conseguir empresas que abran las puertas para pasantías. Por eso, convertir el aula en un taller real, donde cortar en serie, rotar por las máquinas y cumplir con fechas de entrega para una academia de baile, fue la respuesta exacta que necesitaban para vivenciar el mundo del trabajo industrial”.
“Fue conmovedor el profesionalismo y compañerismo manifestado hasta en el último detalle del packaging. Eso es construir identidad técnica y pertenencia. Demostramos que la indumentaria personalizada es una salida laboral real, y que el proyecto sea autosustentable y ayude a mantener las máquinas industriales del centro educativo, habla de una enorme solidaridad en nuestra comunidad. Logramos que nuestras estudiantes se proyectaran en el futuro, se sintieran capaces y seguras de su saber. Para la institución, esto es un modelo de lo que tiene que ser la formación profesional», concluyó la directiva.
Por su parte, Silva sostuvo que el diseño del proyecto fue un modo de prácticas profesionalizantes para que las alumnas pudieran experimentar cómo se trabaja realmente en un taller textil. Luego destacó el profesionalismo logrado ya que “el mundo laboral actual en el área textil se encuentra volcado hacia la personalización y hoy existen muchas academias, escuelas de danza, de fútbol y alumnos de primaria y secundaria que suelen encargar indumentaria personalizada o caracterizaciones, por lo que guiar a las estudiantes hacia esa área es una excelente estrategia para que puedan incorporarse con éxito en el sector textil».



Desde el grupo de estudiantes coincidieron en sus criterios y manifestaron que el CCT les dio la oportunidad de aprender para un cliente real. “Este proyecto fue un desafío diario donde logramos perderle el miedo a las máquinas industriales y a trabajar organizadas para la presentación final. Nos sentimos un equipo de trabajo de verdad, como si estuviéramos en una fábrica de indumentaria y como profesionales capaces de salir a ganarse el sustento con un oficio seguro. Valoramos mucho el espacio institucional, porque con esta experiencia nos demostró que somos capaces de armar un microemprendimiento real”.
De esta manera el CCT 6-065 se erige como un espacio formativo de calidad que fortalece la educación integral, el sentido de pertenencia y el desarrollo social y laboral de sus estudiantes.
Fuente: Prensa DGE



