Durante el mes de marzo, en el marco de la celebración de los 90 años de la Fiesta Nacional de la Vendimia, la institución educativa israelita desarrolló una propuesta curricular interdisciplinaria centrada en la producción mendocina, la vida rural y el patrimonio cultural de nuestra provincia.
En la escuela Israelita Doctor Max Nordau P-41, de la Ciudad de Mendoza, bajo la dirección de Claudia Sureda y la supervisión sección 1 de Educación Privada, a cargo de Fabiana Robles, se llevó a cabo una propuesta pedagógica con salidas didácticas y significativas experiencias de alto impacto para el aprendizaje de los estudiantes, coordinada por José Roig, profesor del área de Ciencias.
Al respecto, Sureda expresó: “creemos profundamente que los chicos aprenden más y mejor cuando pueden ver, tocar, preguntar, comparar y experimentar. La Vendimia es parte de nuestra identidad mendocina y la escuela tiene la responsabilidad de acercar a los estudiantes a esa cultura desde experiencias reales y significativas”
“Esta propuesta forma parte del proyecto educativo institucional de la escuela, que busca que nuestros estudiantes conozcan, valoren y se reconozcan como parte de la cultura, la historia y las formas de producción propias de Mendoza, construyendo aprendizajes profundamente vinculados con el territorio en el que viven, donde cada año procuramos mejorarla y potenciarla en relación a la experiencia de aprendizaje que pueda generar”.
En este sentido, se articularon diferentes visitas educativas a fincas y bodegas de la provincia, que permitió a los estudiantes conocer de cerca los procesos productivos vinculados a la vid y a otras producciones regionales, como así también la vida y el trabajo cotidiano en el sector del circuito económico provincial.
Los alumnos de 3º grado visitaron la Finca Gálvez, en el departamento de Lavalle, donde pudieron observar variedades de vid, distinguir uvas de mesa y de vinificación, reconocer frutas y hortalizas de la huerta mendocina y participar de experiencias de cosecha y consumo en fresco.
Por su parte, los estudiantes de 5° grado participaron de una visita a la Enoteca Giol, una experiencia especialmente significativa para comprender la Vendimia como parte de la historia, la cultura y la economía mendocina. En el recorrido por el centro temático conocieron el proceso de elaboración del vino, desde la cosecha hasta la producción, y pudieron reconocer cómo esta actividad fue transformando la provincia a lo largo del tiempo.
La visita permitió acercarse a la historia de la vitivinicultura mendocina, a la visión de Domingo Faustino Sarmiento sobre el desarrollo agrícola de Mendoza y a los elementos propios de la Fiesta Nacional de la Vendimia. Además, los chicos conocieron antiguas maquinarias, barricas y toneles, comprendiendo la evolución desde los modos de trabajo tradicionales hasta las tecnologías actuales, valorando el enorme trabajo y esfuerzo que sostiene una de las principales actividades de la provincia.
Mientras que los estudiantes de 7° grado recorrieron la Finca Navarro, en Vista Flores y 6° grado la Finca Vinocur, en Colonia Las Rosas, Tunuyán, trabajaron contenidos vinculados a la vida y el entorno rural, los métodos de lucha contra las adversidades climáticas como heladas, viento y granizo, las formas de conducción del monte frutal y los distintos sistemas de distribución de agua para riego.
Además, 6° grado visitó la Bodega Manos Tintas y conoció la elaboración del vino, desde la cosecha hasta la vinificación, profundizando en los procesos productivos propios de la industria vitivinícola mendocina. Durante el recorrido, los estudiantes fueron acompañados por el enólogo, quien compartió cada etapa del proceso, respondió preguntas y acercó a los chicos al mundo del vino desde su propia experiencia profesional.
“Las respuestas de los estudiantes fueron extraordinarias, cada salida generó preguntas, curiosidad y ganas de seguir investigando. Cuando los chicos vuelven a la escuela después de haber vivido una experiencia concreta, el trabajo en el aula cobra otro sentido”, señaló José Roig.
Estos valiosos espacios de encuentro pedagógico incluyeron momentos de intercambio y convivencia, allí los dueños y encargados de las fincas y bodegas contaron sus anécdotas, experiencias de la actividad diaria y transmitieron saberes construidos a partir de años de trabajo en el lugar, que permitieron a los chicos acercarse al mundo rural y productivo desde la voz de quienes lo viven cotidianamente.






Vendimia en la escuela Nordau: tradición aprendizaje y alegría
Como cada año, la escuela lleva adelante una de sus experiencias más esperadas: la elaboración de vino a partir de la cosecha de las vides cultivadas en la propia institución. Las plantas crecen sobre la baranda de una escalera, donde se implementa un sistema de riego por goteo diseñado años atrás por exalumnos.
La participación de los estudiantes de 1º grado en la cosecha, la tradicional pisada de la uva y del inicio del proceso de elaboración, permitió recuperar una práctica profundamente arraigada en la cultura mendocina, resignificar el valor de la producción, el trabajo colaborativo y el vínculo entre generaciones, con un fuerte valor institucional fortaleciendo el sentido de pertenencia, la memoria escolar y la continuidad de los proyectos con nuevas propuestas pedagógicas que dan identidad a la escuela.
La riqueza de la propuesta permitió construir un trabajo interdisciplinario entre Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Tecnología, Arte, Lengua, Matemática y Formación Ética.
En los primeros grados, las experiencias de molienda, pisada de uvas y observación de frutos permitieron que los estudiantes exploraran texturas, colores, aromas y transformaciones de la materia, al mismo tiempo que recuperaron esos insumos para producir murales, composiciones artísticas y registros escritos integrando con el área de Arte.
En los grados intermedios, el conocimiento de las distintas variedades de vid, los usos de las uvas, las frutas y las producciones de la huerta mendocina abrió la posibilidad de trabajar la observación, la clasificación, la comparación y el registro de información. Se abordaron las semejanzas y diferencias entre el campo y la ciudad, las formas de vida, los trabajos, los paisajes y las dinámicas propias de cada entorno. Las visitas a las fincas y bodega dieron lugar a producciones escritas, elaboración de afiches, gráficos, tablas, entrevistas y actividades de investigación.
En tanto, en los grados superiores, la observación de los sistemas de riego, las formas de conducción del monte frutal, las estrategias frente a las adversidades climáticas y los procesos de vinificación permitió a los estudiantes abordar y reflexionar sobre problemáticas vinculadas al ambiente, al aprovechamiento de los recursos naturales y a la producción regional.
Con los insumos generados en marzo, la escuela continúa realizando nuevas propuestas: el secado de uvas para la elaboración de pasas, el deshidratado de frutas para obtener orejones y snacks saludables, la preparación de dulces y licuados para desayunos saludables compartidos, la utilización de los materiales de la vendimia en producciones artísticas y, durante las próximas semanas, la elaboración de mistela a partir de las uvas cosechadas por los propios estudiantes.
Por último, Sureda destacó: “para nosotros, una salida no termina cuando los chicos vuelven a la escuela, allí empieza otra etapa, la de transformar lo vivido en conocimiento, en preguntas, en producciones y en nuevas experiencias, porque estas propuestas nos permiten enseñar desde el territorio, desde aquello que nos identifica como mendocinos, y porque la Vendimia no es solo una fiesta, es historia, trabajo, cultura, ciencia y comunidad”.
La comunidad educativa de la Escuela Dr. Max Nordau agradece a quienes abrieron sus puertas y compartieron generosamente sus saberes y experiencias con los estudiantes como así también el acompañamiento de las familias que hacen posible que estas experiencias de aprendizaje se concreten y se transformen en recuerdos imborrables. Del mismo modo, destaca y reconoce el compromiso institucional cotidiano para llevar adelante proyectos educativos de calidad que vinculan la escuela con el territorio, con la cultura y con la vida cotidiana de los estudiantes.









Fuente: Prensa DGE



