La comunidad de la institución educativa del este mendocino promueve las tradiciones vendimiales generando espacios de encuentro, cooperación y solidaridad compartidos entre familia y escuela, que fortalecen los aprendizajes interdisciplinarios y el bienestar integral de los estudiantes.
La Escuela N° 1-331 Vicente Fidel López, de Nueva California, San Martín, a cargo de la directora Roxana Sánchez y la vicedirectora Bettiana Bartolucce, durante el mes de marzo vivenciaron la Vendimia con una propuesta de Aprendizajes Basados en Proyectos (ABP), que comenzó en las aulas y que a lo largo del proceso, los estudiantes investigaron sobre la temática, profundizaron en el abordaje de su historia, su impacto económico en la provincia y su valor cultural, poniendo especial énfasis en el reconocimiento del trabajo del viñatero como pilar fundamental de la actividad vinculado a su realidad.
El proyecto denominado “Vendimia Solidaria” forma parte del Proyecto Educativo Institucional, con objetivos pedagógicos y solidarios bien definidos, iniciativa que se concretó con una jornada de cosecha realizada en las fincas de las familias de los estudiantes, en las localidades de El Vergel, Nueva California, Puesto Viejo y Tres Porteñas. Con gran compromiso y entusiasmo, participaron activamente la comunidad educativa, familias y vecinos de la zona, obteniendo la mayor cantidad de tachos de uva para completar un camión, cuya producción luego es vendida a bodegas del sector con el propósito de recaudar fondos destinados a la compra de insumos para brindar mejores condiciones y garantizar mayor bienestar a los estudiantes.
En tanto, los estudiantes de nivel inicial y primario vivieron la experiencia de vendimia a través de tareas de investigación, la confección de maquetas con materiales reciclables para representar las etapas del circuito agrícola, industrial y comercial de la vid y producciones artísticas en 3D, donde se integraron todas las áreas curriculares y se contó con el apoyo, compromiso, responsabilidad y participación de cada familia.
Cabe destacar que la mayoría de los alumnos provienen de familias que trabajan en las fincas, donde la cosecha forma parte de su realidad. Por ello, esta propuesta resultó sumamente enriquecedora en la que con emoción compartieron relatos sobre sus experiencias y cómo viven esta actividad tradicional en su vida cotidiana, como una valiosa fuente directa de aprendizajes.
De esta manera, la escuela logró integrar saberes, experiencias y comunidad generando un espacio de aprendizaje auténtico y compartido. Además, permitió poner en valor sus vivencias, fortalecer su identidad y hacer partícipes a todos de una actividad que les es propia y profundamente significativa, promoviendo la solidaridad, el trabajo en equipo y el compromiso social y cultural que fortalecen la calidad educativa.











Fuente: Prensa DGE



