El CEBJA Huellas Huarpes trabaja en un proyecto educativo que promueve el desarrollo socioproductivo

En el marco de una educación transformadora, los estudiantes participan en un proyecto pedagógico interdisciplinario, que fortalece la formación integral y nuevas oportunidades productivas y sociales.

En el CEBJA 3-240 Huellas Huarpes, de contexto de encierro en el anexo 1, del Complejo Penitenciario Centro de Alojamiento Permanente con Régimen Abierto «Colonia y Granja Penal Gustavo André», ubicado en el departamento de Lavalle, dependiente de la Dirección de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos de la DGE, se destacó el Proyecto de Huerta Escolar, constituido como un espacio de aprendizaje integral que fomenta valores, promueve el trabajo en equipo y fortalece la educación ambiental.

Se trata de una propuesta pedagógica integral que articula los proyectos de Lengua “Leer para crecer”, de Matemática “Matemática en la Tierra: Sembrando números” y el proyecto de acción centrado en el reciclaje “Huella sustentables, pequeñas acciones grandes cambios”, donde los estudiantes desarrollan aprendizajes significativos, vinculando la teoría con la práctica mediante la producción de textos, el registro de experiencias y la resolución de situaciones problemáticas relacionadas con la siembra, el cuidado y la organización de la huerta.

En este marco, se destaca la implementación de acciones concretas de reciclaje, evidenciadas en la reutilización de materiales como neumáticos y botellas plásticas para la construcción de canteros y maceteros, promoviendo la conciencia ecológica.

Mariela Vega, directiva del CEBJA, manifestó que es una experiencia que se construye día a día. “La huerta escolar empezó como una idea sencilla que con el tiempo fue creciendo y hoy se convirtió en un espacio muy valioso. Allí, en la práctica se articulan todos nuestros proyectos institucionales, los estudiantes leen, escriben, hacen cuentas, organizan tareas, y todo adquiere sentido en lo concreto: la huerta. Destaco especialmente el trabajo de la docente de grado múltiple, Vanina Molina, quien sostiene el proyecto con dedicación y a nuestros estudiantes que aun en un contexto de privación de libertad, se comprometen, participan y trabajan en equipo con esfuerzo y ganas de superarse. Este tipo de experiencias, construyen aprendizajes, vínculos y sobre todo nuevas oportunidades que le dan verdadero sentido a la educación”, señaló Vega.

Al respecto, Carolina González, coordinadora de Educación en Contextos de Privación de la Libertad (ECPL), expresó: “estos proyectos son motores fundamentales de transformación e integración curricular. Aquí, la Matemática se aplica en el cálculo de superficies y siembra; las Ciencias Naturales cobran vida en los ciclos biológicos; las Ciencias Sociales analizan la soberanía alimentaria, las prácticas del lenguaje se fortalecen a través del registro y el relato de la experiencia. Desarrollo Humano, donde trabajar la tierra fomenta el trabajo en equipo, la paciencia, la responsabilidad y el sentido de pertenencia, y Herramienta de Futuro, proporciona saberes técnicos y oficios que son pilares para la futura reinserción social y laboral. Por ello, es que la huerta es el escenario donde la teoría se vuelve práctica y el conocimiento se transforma en vida”.

Luego, puso en valor el compromiso conjunto y agregó “agradecemos a los docentes que con creatividad han logrado vincular los espacios curriculares con este proyecto, a los estudiantes los invitamos a seguir cuidando este espacio que es suyo, y que cada semilla plantada es un símbolo de esperanza y de las nuevas oportunidades que la educación construye. Sigamos cultivando saberes, sembrando valores y cosechando dignidad”, concluyó.

Molina destacó que: “es fundamental resaltar el alto grado de responsabilidad y participación activa de los estudiantes, quienes se involucran en cada etapa del proyecto trabajando de manera colaborativa con interés genuino en el desarrollo de las tareas propuestas y el sostenimiento de la huerta. Asimismo, el acompañamiento y apoyo constante de la comunidad educativa, es esencial para la concreción y fortalecimiento de los proyectos en el  entorno educativo”.

Mientras que el agente S.C.S Lucas Díaz, encargado del Área de Educación, dijo que: “una huerta es el reflejo de una comunidad sana, al igual que en nuestra sociedad, en la huerta conviven diferentes especies y cada una aporta algo distinto, pero todas necesitan del mismo sol y del mismo cuidado. Este proyecto nos enseña la capacidad de entender de dónde viene nuestro alimento y el esfuerzo que implica. Que este espacio sea un recordatorio de que, cuando trabajamos la tierra con amor, ella siempre nos devuelve con creces”.

En este sentido, las instituciones intervinientes, consolidan un espacio natural de formación con significativas experiencias educativas que trascienden metodologías tradicionales y contribuyen a una mejora en la calidad educativa en el contexto en el que se encuentra.

Fuente: Prensa DGE


 

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