En el JIE 0-068 S/N, de La Dormida, Santa Rosa, bajo la dirección de María Del Valle Sánchez, se llevó a cabo un encuentro de articulación entre las Salas de 3 años, la sala de 3 años y el CAE (Centro de Apoyo Educativo) perteneciente al CEPI 182 Ojitos Picarones, jardín de gestión municipal, que invitó a toda la comunidad educativa a descubrir cómo cada historia permite imaginar, aprender y conectarse con los demás.
La propuesta se desarrolló en el marco de los lineamientos del proyecto literario institucional «Aldeas Lecturarias», que buscó garantizar aldeas de lecturas significativas que enriquecieron los encuentros literarios. Bajo la escucha atenta, entre rimas que marcaban el ritmo y canciones que invitaban a la calma, se prepararon para la primera obra de títeres protagonizada por los alumnos del CAE, denominada «El bosque necesita ayuda», referida al Día del Animal, que conmovió y dejó un mensaje sobre el cuidado del medio ambiente y el respeto por cada ser vivo.
Luego las historias se vivieron en movimiento, donde la narrativa se transformó en acción a través de retos de juego motor. Inspirados por los animales del bosque, los niños y niñas de ambas instituciones tuvieron que saltar, esquivar y coordinar movimientos, y demostraron que para «ayudar al bosque» también hace falta poner el cuerpo, trabajar en equipo y superar desafíos juntos.



Esta experiencia fortaleció el vínculo entre instituciones, donde los pequeños de la Sala de 5 años A, B y C prepararon junto a sus docentes chalecos de exploradores, con diseños de dactilopintura exclusivos de cada salita, lo que permitió que cada niño fuera protagonista en todo momento y con la certeza de que entre risas y juegos se sembró el amor por los libros y un profundo compromiso con la vida animal, convirtiéndose en una maravillosa jornada socioeducativa.
Sánchez explicó que “el encuentro entre niños de diferentes edades enriquece la experiencia social, y que observar, escuchar e interactuar estimula el desarrollo lingüístico y el juego simbólico. La articulación entre ambos jardines es un puente fundamental para garantizar la continuidad pedagógica y la estabilidad emocional de los chicos; cuando este proceso se realiza de forma planificada los beneficios son significativos para toda la comunidad educativa”.
Asimismo remarcó que “los vínculos previos entre niveles generan confianza en los pequeños, y permiten que aquellos logros alcanzados en el jardín maternal se conviertan en la base del Nivel Inicial, con lo cual se puede dar un seguimiento coherente al desarrollo de la autonomía, la espera y la resolución de conflictos simples. Por ello, debemos fortalecer el trabajo interinstitucional en equipo, que permite ver a la articulación como una herramienta de mejora constante para identificar fortalezas y necesidades de apoyo específicos y desarrollar propuestas innovadoras mediante la comunicación asertiva, fluida y comprometida y crear una verdadera comunidad de aprendizaje”, concluyó la directiva.
Por su parte, Rosana Albornoz Nuarte, supervisora de la Sección 12 de Nivel Inicial, puso en valor el trabajo conjunto y el compromiso de los equipos de ambas Instituciones: “Logró ensamblar una excelente propuesta lúdica, los alumnos disfrutaron plenamente el cierre del mes de la Lectura en Voz Alta, el cuidado del entorno y el escenario lúdico, donde espacios acordados para la primera infancia como éste, requieren comunicación, claridad, contextualización, tiempos compartidos y apertura”.



Además, Carolina Quiroga, directora del CEPI 182, manifestó que “la propuesta surgió de la necesidad de alfabetizar desde espacios lúdicos innovadores y significativos que fomenten la expresión corporal, la empatía, lo valores y el desarrollo del lenguaje desde la primera infancia”.
Desde la Dirección de Educación Inicial expresaron que este tipo de experiencias educativas “evidencian el compromiso con el que han recibido y puesto en marcha el programa ‘Queremos Aprender’ los jardines de toda la provincia. Este recurso es la apertura de una puerta hacia la alfabetización integral, el desarrollo cognitivo y el fortalecimiento socioemocional de los pequeños, donde el aprendizaje se transforma en una aventura compartida con continuidad pedagógica que se construye día a día en el jardín. Por ello, instamos a las familias a poner en valor la asistencia sostenida para fortalecer vínculos y las trayectorias educativas fundamentales en esta etapa del desarrollo que los equipa con las herramientas necesarias para enfrentar nuevos desafíos en sus pasos por la escolaridad inicial”.
Cabe destacar que las instituciones educativas de Nivel Inicial lograron generar el entorno propicio en el que la lectura se convirtió en una experiencia placentera y significativa para los pequeños estudiantes, contribuyendo a los nuevos aprendizajes, la gestión de las emociones y la socialización.
Fuente: Prensa DGE



